Siempre he estado a favor de la libre y justa competencia,
porque creo que los monopolios sólo pueden ser algo tóxico en una sociedad o
una economía, para ser más precisos. Un ejemplo reciente muy obvio es Comcast,
compañía de cable y proveedor de internet en Estados Unidos que, a pesar de no
ser un monopolio a nivel nacional, lo es a nivel regional debido a que parece
haber un acue3rdo entre las compañías de telecomunicaciones para no competir
directamente en muchas áreas del país, lo cual afecta a las personas que se
quedan con una sola opción. ¿Por qué digo que los afecta? Porque el monopolio
en cuestión puede cambiar los precios a su antojo, dar un mal servicio y trata
pésimo a los clientes y ¿saben qué? Se tienen que aguantar porque no hay otra
opción.
Esta semana nos dedicamos a ver un video llamado Browser
Wars, que hablaba de la primera gran confrontación entre dos compañías debido a
sus navegadores web: Netscape y Microsoft. Originalmente, el fundador de
Netscape había creado un browser llamado Mosaic para después unirse a un viejo
compañero y fundar Netscape. Se volvieron populares de manera inmediata acaparando
la mayor parte del mercado, cosa que Microsoft vio como una amenaza y trató de
comprarlos, a lo cual se negaron. Posteriormente se creó Internet Explorer, un
navegador gratuito para competir con ellos y la batalla comenzó.
Un tiempo después, Netscape comenzó a perder la popularidad
de la que antes gozaba y desapareció, dejando a Microsoft como el único
competidor real en el campo de los navegadores, lo que causó que se les
acusaran de prácticas monopólicas, ante lo cual Microsoft fue llevado a juicio,
declarado culpable y su imagen quedó
manchada en el mercado internacional además de que pagaron un alto precio en
moneda y acciones.
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